
La vida se ha convertido (al menos para muchas personas) en una constante búsqueda por saber que es lo que ocurre en el mundo, constantemente buscando estar en la vanguardia de las cosas que suceden o persiguiendo el conocimiento sin prestar mucha atención.
Para muchas personas el aprendizaje autónomo se basa en la búsqueda de recursos en internet o bibliotecas que les permitan aprender los temas necesarios para su formación personal. ¿Pero qué sucede cuando el acceso a los contenidos valiosos se ve ofuscado por una marejada de contenidos engañosos, confusos, bullosos y distractores? Sucede que para lo que ha resultado ser nuestras capacidades modernas para concentrarnos, la mayoría de las personas caen en la trampa de distraerse con los contenidos de poco valor y procrastinan el consumo de los conocimientos que inicialmente perseguían.
Si te identificas con la situación expuesta arriba, este post es para ti, pues hoy hablaremos de algo llamado infoxicación, la nueva enfermedad de la era digital: intoxicación causada por la sobreabundancia de información en el mundo y la compulsión por querer consumirla toda.
¿QUÉ ES LA INFOXICACIÓN?
La palabra infoxicación es un neologismo que surge como consecuencia del término information overload (sobre carga de información) acuñado por Alvin Toffler en su libro Future Shock en 1970 para describir el fenómeno de degradación de nuestras capacidades para procesar la información captada debido a la saturación de ella en nuestros cerebros. Una definición más técnica es:
- “El estado en el cual un individuo o sistema no puede procesar ni utilizar entradas excesivas de información y, por lo tanto, se descompone”
Sin embargo, la preocupación por la sobrecarga de información es mucho más antigua, pues desde que el ser humano abandono los ambientes rurales y empezó a vivir en ciudades industriales cargadas de estímulos, se comenzaron a evidenciar efectos negativos en la condición humana. Uno de los primeros científicos en notar el impacto de la información en el ser humano fue el sociólogo Georg Simmel (1858–1918), quien planteo que la sobre estimulación de las ciudades modernas (luces, sonidos estridentes constantes, el esmog, etc.) generaba en las personas interferencias para reaccionar a nuevas situaciones y dificultaba los procesos de empatía.
En 1945, mucho antes de la llegada de Internet, el ingeniero Vannevar Bush publicó un artículo sobre la necesidad de crear herramientas para ayudarnos procesar la gran cantidad de información a la que los seres humanos (sobre todo en entornos académicos) estaban expuestos. El contraste con el siglo XX y nuestra actualidad es que hoy por hoy no solo tenemos mucha información que nos pueda aportar, sino que tenemos miles de distractores que dificultan la digestión de información de valor. Basta con analizar las dinámicas de redes sociales y darse cuenta de que son espacios para literalmente distraerse, segundo a segundo se generan millones de datos nuevos y si uno es incauto, puede caer en el error de dejarse dominar por ellos.
- «Si no dominamos la información, esta nos acabará dominando.»
¿POR QUÉ INFOXIFICACIÓN?
Otra forma de llamar la infoxicación es infobesidad, o mejor dicho, infobesidad es la forma pandémica de infoxicación, literalmente una condición que ha invadido todos los continentes y se presta para seguir empeorando.
Que hoy estemos sufriendo de esta enfermedad no es una casualidad, pues, la democratización del acceso a la información y, también, de la producción de contenidos, han contribuido en buena manera a saturar de nuevos formatos (tanto positivos como nocivos) los espacios virtuales más frecuentados por los usuarios.
Un ejemplo puntual es YouTube, donde muchas veces uno ingresa con la inocente intención de aclarar una duda con respecto a la reciente tarea de matemáticas, pero terminas viendo un video titulado «cómo enseñarle a hablar en latín a tu pez – 2023».
La situación anterior es debida a que los algoritmos de las plataformas sociales más populares están diseñados para suministrarte del contenido más sugestivo y clickeable de los gustos que han podido entender de ti, y aunque no te interese enseñarle latín a un pez, seguro saben que si te interesan los títulos llamativos, de manera que se hace fácil distraerse cuando tenemos un objetivo fijo de búsqueda.
Otra manifestación de la infoxicación, es a modo de compulsión por querer saberlo todo, o estar al pendiente de las últimas tendencias. La segunda mención hace referencia al FOMO (fear of missing out) o el miedo a no estar actualizado. Un síntoma (a veces causa) de la infoxicación que determina una ansiedad constante por no poder estar conectado al mundo fuera de nosotros mismos. La primera mención hace referencia a la ansiedad constante por consumir los nuevos conocimientos que se publican a diario (algo muy común en los poesistas y en las personas de círculos donde el centro de las conversaciones son las nuevas ideas) y que escapan nuestra velocidad para digerirlos.
Mucho se ha intentado para entender el aumento en producción de conocimientos que la especie humana ha experimentado en el siglo XXI (un incremento de información de 30% anual según (School of Information Management and Systems), y lo que mejor explica el fenómeno es el gran cambio en el pensamiento humano y la obtención de un afán por clasificar y almacenar todo tipo de recuerdos, experiencias y fantasías mediante el despliegue de todos los medios a su alcance.
- «Nos encontramos hoy con una red sobresaturada, llena de información (muchas veces inútil, errónea o incompleta). En un entorno así, la búsqueda de informaciones concretas se hace dificultosa y la posterior clasificación de la información por su corrección, calidad, etc. Conlleva mucho trabajo.»
¿CÓMO TE AFECTA LA INFOXIFICACIÓN?
Una consecuencia negativa clara es la ansiedad informacional, un malestar general que impide la realización de las actividades cotidianas ante el miedo constante (o estar abrumado) de la incapacidad para entender los mares de datos a los que estamos expuestos.
En situaciones puntuales de la vida real, psicólogos como Stanley Milgram (1933–1984) plantearon como la sobre carga de información podría ser la responsable por la desensibilización y reducción de la empatía con las situaciones que pudiéramos presenciar sucederle a otros seres humanos, cuando un día presencio un acto macabro de una señora siendo apuñalada en frente de una gran muchedumbre que literalmente quedó en parálisis por análisis y fracasaban en sus intentos de contactar a la policía.
La hipótesis de Milgram a partir de lo anterior era que el comportamiento apático de los observantes (en este caso refiere a toda la población citadina, que en nuestra actualidad refiere a todos los usuarios de redes sociales además), era causado por las estrategias adoptadas para sobrellevar la sobrecarga de información del día a día. Desde entonces esta idea ha sido reconfirmada por demás autoridades del tema desde lo empírico.
Claro está que ustedes, los bellos lectores, no anhelan llegar a ese nivel de apatía. Por eso en breve presentaremos las estrategias sanas para trascender la sobre carga de información.
Para cerrar, hablemos del efecto en el cerebro. Y es que, se ha probado que la sobre carga de información deteriora los mecanismos de atención, lleva a enfermedades como el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), genera algo llamado atrofia cognitiva, que literalmente es cansancio mental y agotamiento perpetuo, dificulta la toma de decisiones y hace más probable el surgimiento de patologías como la ansiedad crónica o la depresión.
No por nada se le llama a nuestra actualidad la época de la neurosis digital (Byung Chull Han).
- «La hiper-conectividad impone la cantidad sobre la calidad de interacciones sociales.»
¿CÓMO COMBATIR LA INFOXIFICACIÓN DESDE LA METODOLOGÍA POESISTA?
Nuestra propuesta para combatir la sobre carga de información consta de varios enfoques.
El primero se basa en las actividades que podemos llevar a cabo para reducir el impacto de la infoxicación en nuestras vidas, donde, por ejemplo, para evitar la degradación de la atención podemos implementar pequeños descansos (5 – 10 minutos) por intervalos de tiempo para salir a caminar, ir a la cocina y tomar lentamente un vaso de agua, o cerrar los ojos de respirar. De esta manera evitamos el desgaste mental y nos permitimos reflexionar sobre lo recién estudiado, leído, etc.
Por otro lado, nos encontramos con que la meditación, a si sea por 5 minutos al día, llega a ser una excelente forma de mejorar nuestra capacidad de concentración y reducir el pensamiento caótico que muchas veces llamamos voz interna. Cierra los ojos, respira, e imagínate que estás viendo tus pensamientos desde un asiento de cine. De esta manera te lograrás disociar de tus ideas preconcebidas y te permites experimentar la realidad desde una posición más objetiva.
Para contrariar la sobre carga de información, claro está, tenemos este bello proyecto llamado Escuela Poesista Monetae, donde ofrecemos la oportunidad de aprender a través de guías de aprendizaje que explotan los contenidos de valor dispuestos en internet para permitir el consumo de información libre de distractores.
Y es que, si lo piensas, no eres realmente libre si tu vida se rige a partir de los estímulos que te distraen en internet, es decir, si cuando abres YouTube y ves la publicidad de Apple con su último lanzamiento de iPhone 18 te genera un irrefrenable deseo por querer obtenerlo (considerando que inicialmente buscabas un curso para aprender a programar desde 0), entonces te estás apresando con las estrategias de mercadeo, pues ese deseo no estaba inicialmente en ti, y no te hubiera distraído si no hubieras dado click en el anuncio.
Nuestras guías te ofrecen la oportunidad de aprender desde 0 cualquier tema sin tener que excavar internet para encontrar el contenido de oro (interesante metáfora, no?), pues directamente te lo servimos en bandeja. Esta parte de la metodología Poesista consta de organizar nuestras rutas de aprendizaje cuando comenzamos a aprender algún tema. Nos permite ir directo a nuestro objetivo y recompensarnos por ir completando cada uno de los contenidos.
Si te interesa hacer parte de esta comunidad y ayudarnos a combatir la infoxicación, no dudes en ingresar a la escuela. Aprende con nosotros y ayúdanos a hacerle frente a la perdida de sentido y confusión generada por los profundos mares de datos que nos consumen.
- Ofiuco.
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